El Aeroclub Nimbus se traslada a Santa Cilia de Jaca

El Aeroclub Nimbus se traslada a Santa Cilia de Jaca

El pasado 7 de septiembre, la Asamblea del Aeroclub Nimbus, reunida en sesión Extraordinaria, tomo finalmente la decisión de trasladar su base de operaciones al Aeródromo de Santa Cilia y abandonar el lugar en el que una vez estuvo el Aeródromo de Monflorite-Alcalá, actual Huesca-Pirineos de la red de aeropuertos de Aena.

Esta difícil decisión ha sido largamente madurada e incluso aplazada todo lo posible con objeto de agotar todas las posibilidades de mantener alguna actividad del club en su sede histórica, como hubiera sido el deseo de una parte de los socios del aeroclub, o incluso de la mayoría, de haberse dado circunstancias bien distintas a las que hoy conforman la realidad y las expectactivas futuras de estas instalaciones. El fin del vuelo a vela en Monflorite se escribió el día en que empezaron las obras del aeropuerto, probablemente incluso bastante tiempo antes, cuando por las razones que fuere, se decidió no seguir el Plan Director que ordenaba diseñar y construir un aeródromo en el que fuera posible compatibilizar la actividad deportiva con la comercial. Una vez desoído este mandato comenzó una inexorable cuenta atrás que iba marcando los días que restaban a la actividad histórica. 

Lejos quedan los tiempos en los que Aena, reconociendo el error, prometió a Nimbus buscar la forma de paliar los daños y ayudar al establecimiento de una nueva sede, como solución más económica e idónea para ambas actividades. En ese momento todavía se pensaba que Huesca-Pirineos tendría la actividad para la que había sido realmente concebido -el tráfico de pasajeros-, y era evidente que con el diseño del aeropuerto la compatibilidad no sería ya posible. Desgraciadamente estas promesas no llegaron nunca a ponerse en negro sobre blanco, y fueron perdiendo fuerza a medida que los equipos directivos del ente aeroportuario iban cambiando, y la triste realidad de la flamante instalación se iba poniendo de manifiesto.

La falta de actividad comercial bien podría haber sido un factor que suavizara los errores de diseño y ayudara a la convivencia de las actividades, pero lejos de ello la actitud de la dirección del aeropuerto siempre estuvo lejos de facilitar el vuelo sin motor, aplicando con exceso de celo una normativa que sin duda tiene toda la lógica cuando un aeropuerto tiene actividad, por pequeña que sea, pero que raya en lo absurdo cuando esa actividad es inexistente. En lugar de ello el Aeroclub Nimbus y el vuelo a vela, los únicos usuarios regulares durante estos años, han sido testigos directos de este despropósito y lejos de disfrutar de alguna clase de privilegio por razón de la escasa actividad han sufrido hasta el acoso por las más nimias discrepancias con esas normativas, que no hacen si no poner en evidencia esa incompatibilidad de actividades, que al no ser reconocida tampoco es susceptible de recibir una solución.

El hecho supone un punto y aparte a una tradición de casi cien años y a una actividad continuada de más de 75, pero no un punto final. El vuelo a vela sale provisionalmente de la Hoya, pero se potenciará en la Jacetania y se mantiene viva la llama en Huesca. El Aeroclub Nimbus intentará reubicarse en una sede amigable dónde puede recuperarse de sus graves heridas y al mismo tiempo colaborar en buena medida al mantenimiento y desarrollo tanto de la actividad deportiva aeronáutica como turística en la vecina comarca de la Jacetania.

Texto completo y más información en la web del Aeroclub Nimbus.



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