LAS HIJAS DE FULGENCIO AMADOR DONAN MAQUETAS Y LIBROS AL REAL AERO CLUB DE ESPAÑA

LAS HIJAS DE FULGENCIO AMADOR DONAN MAQUETAS Y LIBROS AL REAL AERO CLUB DE ESPAÑA

Las hijas han donado al aeroclub una serie de libros y maquetas, propiedad de su padre Fulgencio Amador, un pionero de la aviación general y ejecutiva de nuestro país.

Fulgencio Amador, fallecido en Madrid en 2014, fue una figura importante en la aviación española, en sus facetas como aviador, ingeniero, pintor, presidente de la empresa aeronáutica Teyco Hispania, socio protector de la Fundación Infante de Orleans y asociado al Real Aero Club de España.

Nació en Águilas (Murcia) en abril de 1921 y desde muy joven destacó por su capacidad para el dibujo, y su interés y entusiasmo por los avances científicos que se presentaban ante sus ojos, especialmente en el mundo de la aviación, convirtió esta pasión en su motor de vida.

En 1938 con 17 años, consigue el título de Proyectista de Aviones en la Escuela Superior de Aerotecnia de Murcia, siendo el más joven de una promoción de 23 alumnos estudiando Aerodinámica con el profesor don Emilio Herrera. Desde ese momento, toda su vida gira en torno al mundo de la aeronáutica, donde sería un destacado pionero en España.

Obtiene la licencia de piloto con 21 años en Sevilla (en noviembre de 1942), volando con un DH Moth (un biplano monomotor excelente como avión de entrenamiento por sus cualidades acrobáticas) y mantiene su licencia siempre activa y en vigor más de 65 años, hasta el año 2008, entonces ya con su Bonanza EC-CYD.

Trabajó en numerosos proyectos aeronáuticos (Fokker D XXI, C-10, I-16) como asistente de Ingeniería. Posteriormente en Sevilla fue nombrado en 1941 jefe de la Oficina de Diseño del HS-42 en la Hispano Aviación, manteniéndose en este puesto hasta el año 1946 cuando se traslada a Madrid.

Desde ese año fue jefe de Proyectos en AISA, trabajando en los diseños de los I-11 e I-115 hasta 1954, así como posteriormente jefe de Diseño de vehículos industriales como los camiones Avia hasta 1968. En todas partes aquellos que compartieron con él aquellos tiempos guardan un admirado recuerdo por su responsabilidad, tenacidad, amor por las cosas bien hechas y su sentido del humor.

A partir del año 1954, al mando de sus propias compañías (Teyco Hispania, Tecnavia Ibérica y Beechcraft Española), dedica parte de su actividad y trabajo al mundo aeronáutico como representante en España para Boeing, Fokker, Litton y Beechcraft.

Disfrutó mucho participando en numerosas ocasiones en la Vuelta Aérea a España (1992-1998), a los mandos de su Bonanza EC-CYD, donde era una leyenda. Sus compañeros de entonces destacaban su entusiasmo y vitalidad, cuando recibió el premio al más veterano de la Vuelta, con sus 77 años.



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