PRESIDENTAS

PRESIDENTAS

En muchas actividades la mujer con esfuerzo y tiempo va encontrando su espacio, pero el mundo de la aviación es uno a los que se han ido integrando de forma más lenta. Grandes aviadoras, pilotos comerciales o directivas de empresas aeronáuticas van siendo la punta de lanza en el sector, pero por el momento son minoría. Y entre los aeroclubs asociados al Real Aero Club de España ocurre lo mismo, de los 46 aeroclubs que hay en nuestro país, actualmente solo tres tienen a mujeres a su cargo: El Real Aeroclub de Zaragoza con Elena Orero, el Real Aero Club de Toledo con Gloria López y el Real Aeroclub de Gran Canaria con María del Pino Reyes.

El esfuerzo de la mujer para integrase en el mundo de la aviación general y deportiva tiene en nuestras tres protagonistas un ejemplo de afición, tesón y ganas para estar al mando, no solo ya de una aeronave, sino de instituciones que son locomotoras para hacer que la afición por la aviación cristalice en nuevos pilotos. Pilotos que luego llegarán a la aviación deportiva, a los trabajos aéreos, a compañías aéreas, o que su afición las lleve a encontrarse al frente de asociaciones, organismos y empresas dedicadas al extenso mundo de la aviación.

Comenzando por orden temporal según su llegada a la presidencia de sus respectivos aeroclubes tenemos a Elena Orero Navarro, presidenta del Real Aeroclub de Zaragoza desde mayo de 2014. Su afición por la aviación le llevó a acercarse por el aeroclub de la ciudad para iniciar su curso de piloto privado de avión (PPL) en el año 2004. Desde el principio vio el valor del aeroclub como motor para canalizar su afición, por lo que se hace socia del mismo, aunque en ese momento era la única mujer piloto del aeroclub.

Sin embargo, le tocaría vivir los peores años del aeroclub ya que a finales del 2013 esta asociación entra en concurso de acreedores, lo que supuso también una drástica reducción de los socios y de la actividad. Fueron tiempos muy difíciles para los socios “supervivientes”, aficionados a la aviación, pero sin ninguna experiencia de gestión en el aeroclub.

Tras muchas reuniones y conversaciones llegó el momento que alguien tenía que tomar las riendas, y Elena presentó su candidatura. En mayo del 2014 se encontró al mando del aeroclub, sin conocimientos de gestión de una entidad dedicada a la aviación, con una ingente labor por delante para rescatarla de su crítica situación, y además con la necesidad de transformar su escuela a la nueva normativa ATO.

Su esfuerzo personal y de los socios más cercanos, no hay que olvidar que estos cargos suponen mucho trabajo del tiempo libre de cada uno, y que en muchas ocasiones está poco valorado por el resto, han tenido como resultado que el aeroclub esté saliendo de su dramática situación. Su labor, con ayuda de socios, organismos como AESA y AENA, y los responsables militares de la Base Aérea de Zaragoza, se vio “recompensada” con su reelección como presidenta en 2018. Y sin olvidar que estuvo cuatro años en la Junta Directiva del Real Aero Club de España.

 

Nuestra segunda protagonista es Gloria Lopez Dancausa con una arraigada afición por la aviación desde pequeña, en la que le encantaba “volar” aviones de papel, y que conoció el Real Aeroclub de Toledo gracias a un compañero de trabajo que volaba a vela en sus instalaciones. En 1988 llegó por el aeródromo para hacerse piloto de planeador, aunque al principio no le hacían mucho caso y le costó que le asignaran instructor. Al final obtendría su título de piloto de vuelo a vela en 1990. Más delante continuo con su formación, con el título de Piloto Privado y la habilitación de TMG, lo que le permitía aumentar su integración en las actividades del club al poder pilotar también los aviones con motor.

Su afición por la aviación y su actividad en el aeroclub la llevó a tomar la decisión de entrar en la junta directiva, como tesorera en 1992, y recientemente seguir empujando la actividad del vuelo a vela de su aeroclub como presidenta desde febrero de 2020.

 

Y como no hay dos sin tres, María del Pino Reyes Yánez, presidenta del Real Aeroclub de Gran Canaria desde septiembre de 2020. Su vida aeronáutica empezó en los Estados Unidos, donde un amigo la animó a hacer unas horas de vuelo, tras lo que se encendió su pasión por volar. Esta afición no se concretaría hasta años después, cuando tras escuchar un anuncio del aeroclub en la radio, decidió que obtendría su licencia de piloto privado (PPL) en la isla de Gran Canaria, hace ahora ya 14 años.

Como en el caso de Zaragoza hace un tiempo, la situación del club ahora es financieramente muy complicada, especialmente tras la pérdida de los ingresos que suponían las rentas de las instalaciones del club social y el circuito. Así que ahora la nueva Junta Directiva desde el pasado mes de septiembre, con María del Pino Reyes al frente, están trabajando duramente para reflotar las finanzas del aeroclub, y que así no se pierda uno de los pilares de la tradición aeronáutica de la isla.

 

Tres mujeres que han hecho realidad sus sueños de volar, pero que además se han responsabilizado de tomar también las riendas de los aeroclubes que las han visto “nacer” como pilotos, y que son un muy buen ejemplo para otras aficionadas al mundo de la aviación.



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