NUEVA CARTA A LOS REYES MAGOS DE LA AVIACIÓN GENERAL

NUEVA CARTA A LOS REYES MAGOS DE LA AVIACIÓN GENERAL

La lista de asuntos pendientes para el sector de la Aviación General y Deportiva se va solucionando en algunos aspectos, pero muy lentamente. Así que el primer deseo para este 2023 es que los cambios lleguen más rápido… antes de que la presión normativa haga colapsar al sector.

El pasado mes de julio, en la interesante jornada sobre Aviación General organizada por la AESA, todos los asistentes pudieron comprobar muy positivamente que tanto la Dirección General de Aviación (DGAC), como la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y el proveedor de servicios de navegación aérea ENAIRE, por fin han interiorizado los principales problemas que tiene la Aviación General en España.

Una pena que el gestor aeroportuario AENA, la tercera pata de los grandes proveedores, no viera interesante acudir a la jornada.

Ahora lo que falta es que todos estos cambios lleguen lo más rápidamente posible. Pero para ello debe cambiar la filosofía de cómo enfrentarse a esta transformación. Cuando la administración va tarde con los cambios, tiene que intentar que las cosas no se compliquen innecesariamente, que los papeles y los procedimientos no ralenticen los procesos, y que se vayan completando uno a uno la larga lista de cambios necesarios.

Y un ejemplo de lo que se puede hacer mejor fue la publicación en 2022 del nuevo RD que regula el uso de aeronaves motorizadas ultraligeras (ULM). 40 años habían pasado desde la “primera edición” de la normativa que regula los ULM, y después de todo ese tiempo por fin se solucionaron problemas básicos como el aumento de la masa máxima autorizada al despegue o la posibilidad de operar a una altitud de presión máxima de 3.000 metros (10.000 ft) de forma continua.

Sin embargo, después de tanto tiempo, se han quedado importantes temas pendientes como la posibilidad operar en espacios aéreos controlados o restringidos, o que las escuelas de ultraligeros deberán ser autorizadas con carácter previo al inicio de su actividad, algo que no es necesario para una DTO que ofrece la formación superior de PPL. Y encima este nuevo RD no recoge toda la normativa, lo que obliga al usuario a manejar diferentes normativas, ya que deja fuera la aeronavegabilidad, las licencias y habilitaciones del piloto, así como las matrículas.

Esperemos que este 2023 sea un punto de inflexión y los cambios vayan llegando de la forma más rápida y completa posible. El Real Aero Club de España y el resto de las asociaciones del sector seguirá trabajando sin descanso por estos objetivos en la mejora de la Aviación General y Deportiva.